Tele al paso: Clarín concentra el 44% del consumo público de TV en la Ciudad.

Un estudio analizó el encendido televisivo en más de 400 bares, restaurantes y otros locales comerciales del micro y macro centro porteño. Los resultados muestran una gran dispersión de emisoras sintonizadas, aunque vinculadas a unos pocos grupos económicos, con alta prominencia de las señales del Grupo Clarín.

La presencia de televisores en locales comerciales de distinto rubro es una postal típica en la Ciudad. Los bares y restaurantes en particular tuvieron un rol significativo en la formación del público televisivo cuando todavía el aparato-televisor tenía escasa presencia en los hogares. De hecho, durante los años 60’s una manera informal de medir la popularidad de un programa se basaba en la cantidad de gente que se reunía a verlo en estos “espacios públicos”.

Un relevamiento realizado a partir de la observación directa recogió datos de 412 pantallas televisivas en el micro y macro centro porteño, en particular las manzanas ubicadas dentro de los límites de las avenidas Alem hasta Callao y desde Santa Fe hasta Avenida de Mayo. A su vez, como forma de control de posibles distorsiones en los resultados, se incluyó una treintena de casos de los barrios de Recoleta y Constitución. La mayor parte de la muestra se ubica en zonas de baja población residencial pero intensa actividad diurna por la alta densidad de dependencias de gobierno, empresas privadas, locales gastronómicos y pequeños comercios. El relevamiento se realizó durante tres días a mediados de abril entre las 10:00 y 16:00 hs.   


La señal de noticias de Clarín es por lejos la más sintonizada en las pantallas porteñas; ni la suma de todas las demás señales del mismo rubro logran alcanzarla. Estos números no serían consistentes con la medición de consumo hogareño de televisión que realiza Kantar-Ibope: la empresa de mediciones informó que en marzo pasado C5N lideró por primera vez en 11 años al superar a TN por algunas décimas.

El desacople entre el consumo hogareño que mide la empresa y el que se realiza en espacios abiertos al público puede ser multicausal. Además de las decisiones de consumo basadas en preferencias políticas o la simple costumbre, un elemento clave es que en general los televisores en los locales visitados se encuentran silenciados, y en este frente, TN corre con ventaja: aprovecha más y mejor los recursos gráficos a lo que suma un ritmo vertiginoso.

En sus ciclos diurnos C5N acude a recursos visuales y tratamientos temáticos muy similares a los que utiliza en sus programas de prime-time, cuando la audiencia puede “sentarse a escuchar”. En el mismo lapso de tiempo en que C5N realiza una extensa entrevista en piso al Senador “Pino” Solanas al mediodía, TN, más vertiginosa, habla sobre la vida del príncipe Harry en África; un columnista de deportes cuenta los últimos excesos de Ricardo Centurión; va a una pausa publicitaria y vuelve; repasa los títulos del día; presenta el pronóstico extendido y da aire a un móvil desde una toma de rehenes en Ciudad Evita.

Con segmentos mucho más breves que su competidor y actual amenaza, TN deja a un lado la profundidad y mayor análisis de los temas, los pasa a vuelo rasante y aprovecha mejor los recursos gráficos tanto desde la pantalla gigante que se encuentra en el piso como en los zócalos que se suceden uno tras otro con escasas repeticiones y casi siempre autoexplicativos.

A su vez, la señal insignia de Clarín, que en sus ciclos políticos nocturnos se permite desde hace un tiempo críticas al Gobierno, durante el día pareciera seguir la máxima “si no tienes nada bueno que decir entonces no digas nada”, aplicando una suerte de oficialismo por omisión. Así, los temas más incómodos para el macrismo aparecen apenas y brevemente tematizados, mientras que el antikirchnerismo “de guerra” de otras épocas persiste pero en menor intensidad. Tal vez, la amenaza cierta de perder el liderazgo entre las señales de noticias a manos de las crecientes C5N y A24 la empuja a pescar fuera de la pecera más politizada dando mayor peso a temas misceláneos, “curiosos”, de escaso valor informativo y con dudoso criterio de noticiabilidad. La señal de Indalo, por su parte, ofrece menos matices, y toda la continuidad programática se basa en una agenda claramente opositora que gira en círculos sobre “los grandes temas” de actualidad.

Después de las noticias

Aunque más de la mitad de las pantallas relevadas sintonizaban alguna señal informativa, las de deportes representan el 22.3% del total. Es incluso probable que esta cifra se eleve en los horarios de la tarde cuando suelen emitirse los encuentros deportivos de mayor interés. La reprivatización del fútbol de la liga local a partir del desmantelamiento del programa Fútbol para Todos desplazó parte de la audiencia desde el hogar hacia sitios como bares para poder asistir a este tipo de contenidos que ahora hacen parte del paquete Premium de la TV paga. Sin embargo, desde la Cámara de Cafés y Bares no pudieron precisar la magnitud del incremento en la concurrencia.  

Todos para unos

El relevamiento permitió conocer que las 412 pantallas observadas se encontraban sintonizadas en 28 canales o señales de televisión diferentes: 88,6% eran señales de TV paga y 11,4% canales de televisión abierta. Sin embargo, si se observa la recurrencia y propiedad de esos medios, el elevado nivel de concentración que caracteriza al sistema mediático en el país se hace evidente.

Entre TN, Canal 13, Quiero Música, Metro y su participación en TyC Sports, el Grupo Clarín concentra el 44% del consumo público de televisión, cifra que solo emparda la combinación de todas las emisoras vinculadas a empresas como News Corp/Fox LA; Grupo Indalo; Walt Disney Television; Grupo América y Grupo Olmos. En suma, los cinco principales grupos económicos se quedan con el 80% de la sintonía, dejando a otros 10 propietarios de medios, —entre los que se encuentran el Estado Nacional y el de la ciudad de Buenos Aires—, participaciones marginales.

TN de su barrio ¿puede desaparecer?

Este artículo asume la existencia de un sesgo, no tanto por el tamaño de la muestra observada, si no por sus limitaciones de representatividad, al tratarse de casos que se concentran en una porción pequeña de la ciudad, aunque poblada por ciudadanos de diversa procedencia y características. En todo caso, lo que interesa es tomar dimensión del consumo televisivo en una de las zonas de la ciudad con mayor “tránsito de a pie”, lo que permite hacer lecturas sobre el alcance de algunas señales y tipos de contenidos.

No obstante, como ya se dijo, una manera de controlar posibles distorsiones fue sumar cerca de 30 casos del barrio de Recoleta, sobre las calles Juncal, Callao, Las Heras y Pueyrredón y otros tantos de los alrededores de la Plaza Constitución. En el primer caso se observa que las emisoras más sintonizadas guardan relación con las de la muestra principal. Sin embargo, en Constitución, barrio desde donde emiten las señales de Artear (Clarín), la participación de TN cae notablemente mientras crecen Crónica y las señales de TV abierta (Canal 9 y América en particular). Las limitaciones de este estudio no permiten realizar generalizaciones, pero este punto resulta interesante para un estudio que profundice el consumo público de televisión teniendo en cuenta la incidencia de indicadores sociodemográficos como el nivel socioeconómico de la población, su edad, nivel educativo, entre otros.     

Una versión abreviada de este artículo fue publicada en LetraP

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