Pandemia: el tiempo entre series y noticias

El impasse en el ritmo normal de la vida que introdujo el evento global de la pandemia, alteró notablemente nuestra dieta informativa y de consumos culturales. La parálisis (relativa) de la actividad laboral, el cierre de estadios, cines, teatros y salas de conciertos ubicó a las ascendentes plataformas de streaming de entretenimiento en un lugar aún más preponderante, y le ofrendó una primavera a la televisión tradicional, a la que retornó (desconfiada) parte de la audiencia perdida, en busca de noticias.  

El distanciamiento social que nos confinó desde hace 90 días en los hogares, nos regaló a algunos de nosotros, uno de los bienes más preciados: tiempo. El tiempo que no dedicamos a movernos por la ciudad, a trasladarnos a reuniones o hasta nuestros trabajos, se destinó parcialmente a atender la gran y creciente oferta de contenidos en distintos dispositivos y formatos. Aunque el consumo de contenidos a demanda se instaló ya hace largo tiempo, el crecimiento en las horas que destinamos a esta actividad en los últimos tres meses es una anomalía de esta época.

Según cifras de la consultora Business Bureau para el 2Q2019, Netflix y Flow (Telecom) son las dos principales plataformas de video a demanda con 55% y 9% del mercado local de suscriptores, respectivamente. Ambas empresas experimentaron crecimientos notables en el marco de la pandemia.

Por el lado de Netflix, que no desagrega cantidad de suscriptores por país, sino que solo ofrece cifras acumuladas a nivel global, se conoce que pasó de 167 millones de suscriptores en todo el mundo a fines de 2019 a 183 millones en marzo de 2020, mes en que comenzaron las medidas de aislamiento en muchos países. Según estimaciones de la consultora Comparitech, Argentina se encuentra entre los 10 principales mercados de Netflix a nivel global, con casi 5 millones de usuarios, tercero en América Latina detrás de Brasil (16.3 millones) y México (7.4 millones).  

Aunque domina cómoda el mercado local, Netflix no está sola y según reporta Parrot Analytics es creciente la demanda de contenidos de empresas como Disney+, Hulu y AppleTV+, desde Argentina, incluso cuando algunos de estos servicios no están formalmente disponibles en el país. Lo que une a estas plataformas de video es que son las grandes ganadoras de la crisis. El 16 de abril, cuando Argentina cumplía su primer mes de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, el valor de la acción de Netflix alcanzaba su record histórico en la bolsa de Nueva York. La misma suerte alcista correría empresas como Amazon, Sony y Apple, en el mismo periodo. No es casual que sean las ganadoras: nuestros consumos crecientes en esas plataformas se convierten en datos que ellas monetizan, aumentando su valor, escala y posición dominante.  

Por su parte, Flow, la plataforma de streaming de Telecom reportó que desde el inicio del confinamiento la visualización de contenidos aumentó 88% y cada usuario dedicó un promedio de 04:43 horas al día a mirar contenidos de su catálogo, lo que representa un 20% más que antes de la pandemia. El propio Estado Nacional con su plataforma Cont.ar también es testigo de la voracidad por encontrar entretenimiento en línea, en este caso de forma gratuita. Según cifras oficiales, casi el 10% de los 1,1 millones de usuarios de la plataforma creada en mayo de 2018, se dieron de alta en los últimos 90 días.

Desde luego que no todo es tiempo libre y consumo en internet para todos por igual. La pandemia también expuso con mucha claridad asimetrías preexistentes en muchos frentes, entre ellos en el acceso a conectividad a banda ancha. Las asimetrías regionales en el acceso se verifican en indicadores como cantidad de hogares conectados, velocidad y asequibilidad (precio). En particular se observa una fuerte desigualdad en las condiciones de acceso de la Ciudad y Provincia de Buenos Aires y el resto de las provincias, por un lado, y entre las distintas provincias por otro. Provincias como Formosa, Catamarca y Chaco muestran índices de conectividad muy por debajo de la media nacional.

Volver desconfiados

La avidez por acceder a información referida a la pandemia se reflejó tanto en el incremento de la audiencia de noticieros y señales informativas, y en el surgimiento de la ‘pandemia como monotema’ que capturó la agenda de los medios, al menos durante las primeras semanas. Con el correr del periodo de aislamiento no solo se estabilizaron los rating televisivos, sino que además se retrajo fuertemente la presencia del Covid-19 en la agenda de los medios, en favor de otros temas como la economía, la actividad legislativa y la polarización política. Según datos del Observatorio de Medios de la Universidad Nacional de Cuyo, el tema Covid-19 llegó a ocupar más del 97% de la agenda mediática a mediados de abril, para iniciar allí una curva descendiente hasta el 39,4% en la segunda semana de junio.

El retorno de las audiencias a los medios, no obstante, no les devolvió la credibilidad perdida en los últimos tiempos. Los y las espectadoras argentinas se encuentran entre los que más desconfianza expresan hacia los medios tradicionales. Así lo demuestra un amplio estudio reciente del Reuters Institute de la Universidad de Oxford, cuyos datos son consistentes con una encuesta realizada por investigadores del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires.  Según el estudio de Reuters el 41% de los encuestados en Argentina está muy de acuerdo con la afirmación ‘los medios exageraron el impacto de la pandemia’, un nivel de descredito que no es novedoso y encuentra antecedente en estudios previos que revelan un creciente cuestionamiento hacia las empresas mediáticas y el establishment periodístico.  

Fuente: https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/

La actividad paranormal que se registra en los altos consumos de noticias y plataformas de video, llega incluso hasta el teatro, que fortaleció su perfil virtual. La idea de que “ir al teatro” sea también un hecho mediado por tecnologías habla de la profundidad de las transformaciones forzosas (y transitorias) en nuestros consumos culturales. La plataforma argentina Teatrix, que se dedica a filmar, archivar y exhibir obras de teatro on line, está disponible desde 2015, pero creció un 300% en los últimos seis meses y multiplicó por 10 la cantidad de horas que sus usuarios dedican a mirar obras de teatro a través de internet.

El regreso a la “nueva normalidad” pondrá, eventualmente, algunas de estas anomalías en su lugar. Sin embargo, la industria local de la cultura queda herida, y no pareciera ser de las prioritarias en el periodo de recuperación que se abra una vez que todo esto termine. Una condición subalterna que es paradójica con la importancia que le dimos todo este tiempo a las series, la televisión y la música.  

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